martes, 7 de febrero de 2017

"APRENDIENDO A ESCUCHAR COSAS DIFERENTES"

Con conversación pausada pero decidida, Luz Patricia Silva cuenta su historia de vida, haciendo análisis de la realidad que padecen en silencio muchas mujeres y hombres, tanto en su México natal como en una Salamanca invisible. Y es que en su propio proceso de aprendizaje y desarrollo personal, reivindica, enérgica pero gran con paz, valores como la igualdad, la diversidad y el respeto. Esta mexicana vino a Salamanca hace ya quince años y muestra cómo todas las experiencias de la vida sirven para avanzar. Cree que conocer más de la historia de vida de una persona te ayuda a comprender, a ser flexible y más humana.

Esperando y dando oportunidades en la vida. Patricia Silva, nacida en Sinaloa, un estado al noroeste de México, frente al golfo de California, nos cuenta que viene de “una tierra muy dura”, por ser cuna del narcotráfico, donde hay mucha violencia y corrupción a causa de estos intereses económicos sucios.

Por eso, valora la tranquilidad de Salamanca. “Aquí puedo hacer lo que allá, como mujer, me pondría en peligro y sería difícil”. Asegura que en México, tendría que tener muchísimo cuidado para desempeñar el trabajo que en Salamanca puede realizar y que le permite desarrollarse como persona.

“Lamento que mi comunidad no pueda vivir con la seguridad, que una valora cuando la vive aquí”, afirma contundente. Comenta que se hace duro en ocasiones estar lejos de la familia y amigos pero “en la vida se toman decisiones y también decides no estar allí, y es importante asumir también lo que conlleva esa decisión”. Tiene el “corazón compartido”.

Patricia trabajaba de Periodista en México. Tras acabar la carrera, tenía muchas inquietudes aunque la situación económica familiar era difícil, “fue mucho el tiempo de trabajar de domingo a domingo y cuando ya fue mejorando la situación fue cuando llegó la oportunidad de la beca en Salamanca, que me permitió hacer lo que no pude en todos esos años”, explica.

Oportunidades compartidas

En enero de 2002, esta joven mexicana llega a Salamanca para hacer el doctorado sobre Estructura Social y Desigualdad, a través de una beca de la Universidad de Salamanca y una entidad bancaria.

Patricia reconoce que tuvo etapas difíciles de estancia en Salamanca pero “es importante asimilar lo que una vive, las experiencias. Una tiene que aprender a escuchar cosas distintas, a tener la actitud de respetar lo diferente y no encasillar. Incluso con compatriotas me he sentido encasillada; no tiene que ver con la nacionalidad de la persona. Lo importante es avanzar, no quedarse en las situaciones negativas”.


Quiso vivir nuevas experiencias y, por eso, marchó a Bilbao a realizar un Máster sobre Intervención en Violencia contra las Mujeres, durante 3 años. “Enriquece mucho participar con gente de diferentes países aunque no opines igual que ellos. Hay muchos mundos, muchas experiencias”.
Se nota que vive y ha trabajado el Asociacionismo cuando nos comenta sobre la necesidad de red social de apoyo de muchas mujeres en situación de vulnerabilidad. “Muchas mujeres se quejan de que están solas pero luego no hacen nada para cambiarlo”, por eso mantiene que es necesario apoyarlas para que busquen espacios de participación.

Aunque también ha trabajado en México por temporadas, refiere “veo positivo de aquí, en el ámbito laboral, que valoran más los méritos que puedes aportar; en esto no he sentido la discriminación, en España está más equilibrado. En México están muy politizados los puestos de trabajo, hay mucho compadreo para esto”. Sin embargo, afirma con enfado “me he sentido discriminada, juzgada en España. Y pone de ejemplo cuando en sus estudios ponían énfasis y distinguían entre “los becados y el resto”.

Aprendiendo a escuchar cosas distintas 
En el año 2011, Patricia comenzó a trabajar en una asociación en Salamanca que trabaja con mujeres en situación de prostitución. Tema muy complejo con condiciones difíciles. “Cuando hablas con las personas y jalas (tiras) de su historia de vida, comprendes más. No es sólo juzgar”, asevera. Patricia manifiesta cómo su trabajo con las personas más vulnerables desarrolla su persona.



“Cuando trabajas con mujeres te das cuenta que es vital trabajar su autoestima, que valoren lo que son. Darse oportunidades de buscar otras alternativas. En este trabajo asumes riesgo en los clubes, pero al menos puedo hacerlo, cosa que en México sería impensable”, comenta.

Al año siguiente compagina esta ocupación con otra como monitora en un Centro de Emergencia Social en Salamanca. “No te das realmente cuenta hasta que estás dentro, de la dureza de las situaciones que viven muchas personas”. Tratar con personas con pérdida de salud mental, con consumo de alcohol y drogas, ha ido curtiendo a esta mexicana, pues se dan situaciones de tensión; se trata de un trabajo nocturno. “Por ser mujer y extranjera, me encuentro con personas que se ponen más a la defensiva. Pero una aprende a no quedarse con esto, entendiendo la problemática que hay detrás, a ser flexible”, explica con tranquilidad.

“Hacer voluntariado es muy enriquecedor, algo muy positivo de España. Muchas veces coincidimos personas de diferentes creencias y nacionalidades que podemos sacar iniciativas adelante”, explica. Esta joven mexicana, ha participado en temas de asociacionismo y, en Salamanca, con un grupo de amigos, formó una asociación sociocultural, Diversamente, llegando a ser la presidenta durante algún tiempo.
Patricia también ha ido trabajando temas sociales y críticos a través de un Blog titulado “Si levanto la mirada” [http://silevantolamirada.blogspot.com.es/], además de una página en Facebook [www.facebook.com/silevantolamirada.espmex], en la que también habla sobre igualdad. Así, cada pocos días, Patricia publica un relato, una frase, una reflexión, una historia de vida…, con un gusto exquisito al elegir las imágenes que nos trasladan a la esencia de cada temática social.

Ella se reconoce como una afortunada dentro de su comunidad en México y quiere devolver su aprendizaje y experiencia a través de una plataforma educativa para mujeres vulnerables que no han tenido la oportunidad, y así poder ofrecer, en formato online, talleres formativos en temas de igualdad, de desarrollo personal, “dado que cuando voy a México doy talleres pero son puntuales”, expone. “La idea sería ir dando pasos en este espacio cibernético para luego poder promover estos talleres en México para mujeres que quieran participar”, comenta decidida.

“El proceso Trump es muy interesante para México pues creo que supone una oportunidad, dado que existe mucha corrupción en el país. Sucede que hay mucha alza de precios y ahora la gente sale a la calle, sin miedo al qué dirán y va y protesta. Quizá es una oportunidad para exigir al Gobierno que haga cosas en México y por México”, explica dando a entender que realmente no hay un pánico por la llegada de Trump porque el país tiene mucha riqueza. “Somos muy sarcásticos, para bien o para mal, y ridiculizamos mucho la situación, con los memes y todo”, aclara.


Estar fuera de tu país te da otros ojos de la realidad, te invita a despertar
“Mi familia se preocupa, aunque mi madre ya no lo hace. Le agradezco a mi familia la fortaleza que me da alas”, afirma Patricia. “Mi idea es regresar algún día, sabiendo que este tiempo ha sido una etapa”. “Quiero los dos lados del mar”, dice con nostalgia, a tiempo que sostiene que de vez en cuando necesita volver al nido y recargarse.
Sorprende la fuerza y la alegría con la que esta joven se muestra ante la vida, toda una riqueza para quien tenemos el gusto de conocerla. Y en este sentido, sus palabras dan aliento a avanzar: “Hay que vivir con los ojos abiertos”, mantiene, “Respetar”, “la clave para todas las personas que venimos a España es asimilar lo que una empieza a vivir y darte cuenta, e ir asimilando y así ir afirmándose en las creencias que una tiene… Abrir la mente y aceptar lo diferente”.

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